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¿Por qué la familia no es un sistema democrático?

En el post anterior hablábamos de que una familia tiene que adaptarse para poder hacer frente a las crisis y poder así traspasar a la siguiente etapa. Tras ese periodo de crisis, la familia se reconfigura para lograr un nuevo equilibro que le permite afrontar los nuevos retos de la siguiente etapa. Pero, hay cierta estructura, unos andamios que deben permanecer fijos, y estos son los SUBSISTEMAS FAMILIARES. ¿Y estos cuáles son?   El sistema conyugal es el que forma la pareja desde antes de ser padres. Está basado en la complementariedad y la acomodación de la pareja, cada uno cede parte de su individualidad para lograr un sentido de pertenencia al subsistema. Este sistema debe ser una fuente de apoyo y consuelo frente al estrés externo o de los propios hijos una vez llegan. El sistema parental se crea en el momento que nace el primer hijo, y es una evolución del sistema conyugal, donde se deben combinar las nuevas tareas de crianza sin renunciar al apoyo entre ellos. Este subsistema debe adaptarse a los nuevos retos y crisis que debe transitar la familia, pero sin romperse ( aunque haya un divorcio) y manteniendo su posición jerárquica superior. El subsistema fraternal es el primer laboratorio de socialización de los niños. De sus hermanos aprenden a convivir, a negociar, a cooperar, a compartir, a aliarse, a reconciliarse… Todo esto será significativo en cómo se relacionan con sus iguales fuera del ámbito familiar. Cada subsistema es independiente, y los miembros no deben ocupar el lugar de los padres y viceversa. Para ello en cada familia se crean reglas y se dibujan unos límites que deben ser claros pero no excesivamente rígidos. LA JERARQUÍA ES FUNDAMENTAL Hay personas a las que esta palabra le da urticaria. Pero es que la jerarquía es fundamental para que el sistema familiar funcione. En el momento en el que el padre adopta un rol de hijo, o un hijo el rol de padre, empiezan a aparecer problemas. Un hijo de 10 años no puede decidir si va al colegio, o si se tiene que duchar, o a dónde se van de vacaciones, o si se compran verduras o galletas. Esto es una decisión de los padres, y si le damos a los hijos potestad de tomar estas decisiones, les estamos dando una responsabilidad para la que no están preparados. No debemos confundir jerarquía con autoritarismo, ya que la jerarquía permite el diálogo y la negociación, pero la decisión final siempre será de los padres. Tampoco está reñido con fomentar su autonomía y su capacidad de decisión, pero cuanto más pequeños sean, más deberemos nosotros acotar las decisiones y respuestas posibles. Cuando son niños pequeños ¿quieres galletas de dinosaurio o de tostarrica? ¿Hoy quieres brócoli o berenjenas? ¿Vamos hoy a la playa o la piscina? Cuando son adolescentes: Toca organizar el viaje del verano. El año pasado tocó playa. ¿Dónde os apetece este año? Genial, papá y yo lo hablamos y ya os contaremos la decisión. El año que viene pasas a bachillerato, tenemos que decidir si sigues en el cole o pasas al instituto. ¿Tú que prefieres? Las opciones más cerradas o abiertas irán en función de la edad y madurez de los hijos. Pero recordemos, la decisión final será de los padres, a no ser que consideremos que deben tomarla ellos por algún motivo concreto. A veces les tocará a ellos tomar la decisión y esto será más frecuente cuanto más mayores se hacen: ¿ciencias o letras? ¿módulo o bachillerato? ¿estudiar en casa o fuera?   Si le damos a los hijos la capacidad de tomar decisiones para las que no están preparados pueden pasar 2 cosas: Que se convierta en un hijo tirano, donde considere que su opinión y decisiones están por encima de los padres. Que sea un hijo PARENTALIZADO, que sea él o ella quien cuide de sus padres. Lo que suele pasar en familias donde los padres son inmaduros o están enfermos. Y en ambas opciones no les estamos permitiendo desarrollarse en su rol como hijo. ¿Te habías planteado alguna vez la función de esta jerarquización familiar? Charlemos en el post de instagram!  

La clave para ayudar en la regulación emocional de nuestros hijos: LA VENTANA DE TOLERANCIA

¿Sabes qué es la ventana de tolerancia y cómo entenderla nos ayuda a empatizar con nuestro hijos? LA VENTANA DE TOLERANCIA  ES LA CLAVE PARA ENTENDER LA REGULACIÓN EMOCIONAL Cuando abro una cajita de preguntas es súper frecuente que me encuentre varias relacionadas con la regulación emocional, cómo hacer que nuestro hijo nos entienda en plena rabieta, o cuando el adolescente está subiéndose por las paredes y no nos escucha. Como siempre, antes de daros la solución, vamos a explicar las bases de por qué pasa esto y una vez lo entendamos seguro que podemos ser más empáticos con nuestros hijos y mantener así la armonía familiar. Para entender las relación entre emociones y razonamiento, hay que conocer que de estos en el cerebro se encargan áreas diferentes ( esto no es tan simple, pero nos ayuda a comprender la parte fundamental) EMOCIONES: AMÍGDALA RAZÓN: CORTEZA PREFRONTAL Cuando la emoción es muy fuerte, se produce lo que llamamos un “secuestro amigdalar”, es decir, la amigdala toma el control y no permite a la corteza prefrontal actuar y tomar decisiones desde la razón. Bien, una vez explicado esto, vamos a otro concepto, que acuñó el psiquiatra Daniel Siegel y que representa de forma muy gráfica ese equilibrio entre amígdala y córtex prefrontal en nuestro funcionamiento en el día a día.   En nuestro día a día, los adultos funcionamos dentro de una ventana de tolerancia X, cada uno la suya. Yo dentro de mi ventana de tolerancia puedo acudir a trabajar y pasar consulta aunque esté preocupada porque la niña tiene tos, o habiendo dormido poco, o pendiente de que tengo que contestar 27 e-mails o habiendo tenido un susto conduciendo la moto. Pero, si llevo una temporada horrible sin dormir, estoY esperando el resultado de una analítica que me tiene mosqueada, la chica que me ayuda en casa no ha podido venir y encima se me ha roto la lavadora… es posible que esté irritable, ansiosa, obsesiva, que salte por cualquier cosa, y que empiece a tomar malas decisiones fruto de la emoción, ya que mi amígdala toma el control y no deja a mi corteza prefrontal trabajar. Esto es el fruto de estar por encima de mi ventana de tolerancia, es decir, HIPERACTIVADA También puede pasar lo contrario, que reciba una mala noticia inesperada, o un susto enorme por un accidente de tráfico… y me bloquee, en una respuesta primitiva por el miedo. En ese caso saldré de mi ventana de tolerancia HIPOACTIVÁNDOME, quedándome inmóvil, sin energía, sin poder comprender nada de lo que me dicen o lo que esté leyendo o estudiando… ¿Por qué os cuento todo este contexto? Siegel llamó ventana de tolerancia a la «zona de excitación óptima donde las personas somos hábiles en el manejo de emociones, incluso cuando estamos tristes y enfadados” Es decir, para poder funcionar en un equilibro entre emociones y razón o entre amígdala y córtex prefrontal, debemos estar dentro de nuestra ventana de tolerancia. En los niños, esa ventana es muy estrecha y enseguida pasan a un estado de hiperactivación que les hace inmune a nuestro razonamiento o a nuestra indicaciones. Si los padres no somos capaces de identificar ese estado, nos enfadaremos y entraremos en una espiral de violencia que sólo hará que la dinámica familiar empeore. Así que lo primero que debemos hacer es ayudarles a volver a su ventana de tolerancia, a través de la regulación emocional. ¿queréis saber cómo ayudarles a volver a su ventana de tolerancia? Os lo cuento en el próximo post!

¡Qué es la neuroplasticidad, cómo afecta a nuestras vidas y cómo podemos mejorarla!

¡Qué es la neuroplasticidad, cómo afecta a nuestras vidas y cómo podemos mejorarla! ¡Últimamente parece que sólo hago post hablando de neuroplasticidad! Y es que es un concepto que me parece apasionante y que si lo entendemos bien, nos ayuda a comprender y enlazar otro montón de conceptos súper importantes en nuestras vidas como: apego seguro, neurodesarrollo, aprendizaje, por qué funcionan los psicofármacos, la psicoterapia e incluso los fundamentos de la neuromodulación. ¡Así que se me ha ocurrido dejar de soltar minipíldoras en instagram y haceros aquí un resumen! ¿Quieres saber qué es, para qué sirve y cómo mejorar la neuroplasticidad? Lo primero que debemos tener claro es que el cerebro es un órgano compuesto mayoritariamente por neuronas, unas células que tienen un cuerpo o SOMA, una cola o AXÓN y unas espinas o DENDRITAS. Estas células llevan impulsos nerviosos a lo largo del organismo. Son las encargadas de formar todo el cableado del ser humano que nos hace capaces desde pensar, ver, oír… hasta mover el dedo gordo del pie o sentir dolor cuando nos golpeamos el codo. Y hablando de cableado… si os pido que penséis en un cable, seguro que me contáis que es un hilo largo de cobre y que está recubierto por un plástico. Sin ese plástico la electricidad no podría ir tan rápido y además nos daría un chispazo en cuanto nos acercáramos. Pues lo mismo pasa con las neuronas, pero ese plástico que rodea al cable, se llama VAINA de MIELINA, una parte básica para que haya una buena conducción nerviosa y una correcta neuroplasticidad. Ahora que ya tenéis unas nociones básicas de neuroanatomía, seguimos por la fisiología ¿Cómo se conectan las neuronas? Las neuronas se conectan entre ellas a través de SINAPSIS que ocurren al final del AXÓN ( El cable largo). En ese espacio SINÁPTICO ocurren maravillas, además de la electricidad, se intercambian neurotransmisores (serotonina, noradrenalina, dopamina…), hay factores de crecimiento, nutrientes, toxinas… (Y es en este espacio donde hacen parte de su efecto los psicofármacos). Todo ello hace que podamos pensar en escribir con el teclado del móvil y lo hagamos en microsegundos, o que caminemos sin caernos, o que aprendamos a hablar un idioma…. ¿veis por donde voy? Cuando nacemos, tenemos un número de neuronas X que viene determinado genéticamente y que funcionan de una manera concreta, esto es lo que define nuestro TEMPERAMENTO y nuestra capacidad de aprendizaje. Peeeero, aquí viene nuestro concepto estrella: ¿Qué es la neuroplasticidad? El cerebro tiene la capacidad para cambiar y adaptarse a lo largo de la vida en respuesta a la experiencia y al entorno. Esta capacidad se conoce como NEUROPLASTICIDAD.   La neuroplasticidad hace que se creen nuevas neuronas, las neuronas creen nuevas conexiones y que estas conexiones puedan recubrirse de mielina. Y todo esta cadena resulta en APRENDIZAJES.   Las neuronas son las células que posibilitan el aprendizaje. ¿Qué podemos aprender? Cuando somos bebés: Aprendemos que si lloramos nos dan de comer, nos consuelan, nos abrazan. Que somos queridos y cuidados. Además aprendemos a gatear, a caminar, a jugar, a hablar… Cuando somos niños: Aprendemos a relacionarnos con otros niños, a leer y escribir, a nadar, a jugar al fútbol, a tocar la guitarra. Cuando somos adolescentes: Aprendemos que somos diferentes a nuestros padres, a movernos en el mundo adulto, a tener un pensamiento crítico… Cuando somos adultos: Podemos aprender idiomas, hacer deporte… Y un claro ejemplo de que existe la neuroplasticidad en adultos, es el de aquellas personas que sufren un ictus y recuperar la movilidad, o los que pierden la sensibilidad en una zona de la piel y con rehabilitación la recuperan… ¡son neuronas regenerándose! ¡Y si hablamos de psiquiatría y psicología, la neuroplasticidad es la clave para que funcionen las psicoterapias, hagan efecto los psicofármacos y podamos utilizar la neuromodulación! ¿Os dais cuenta de lo importante que es este concepto? Sin la neuroplasticidad nos quedaríamos con nuestro paquete básico genético, pero con ella podemos moldear muchísimo lo que queremos ser, y todavía mejor, podemos moldear y ayudar a ser mejores a nuestros hijos.   ¡ENTONCES! ¿Cómo puedo mejorar la neuroplasticidad de mis hijos? Como ya hemos dicho, la traducción de todo esto son los aprendizajes, y para eso tenemos que ENSEÑARLES. 1. CUIDADOS EFICACES: Tanto a nivel físico como emocional. Las primeras experiencias del bebé son sensoriales : abrazos, canciones, miradas, alimento… todo esto proporcionado por las figuras de apego les enseñarán: Que el mundo es un lugar seguro Que son importantes Que son dignos de ser queridos. 2. ESTIMULACIÓN ADECUADA: Tanto intelectual como lúdica. Juego, pintura, lectura, arte, deportes, actividades en la naturaleza… que le enseñaran: Que son CAPACES de aprender cosas nuevas Que pueden disfrutar explorando y aprendiendo Que pueden resolver problemas por sí mismos. 3. RUTINAS Y ESTRUCTURAS: Para que el cerebro del niño pueda aprender tiene que saber predecir lo que va a pasar y que además la respuesta que obtiene y espera sea siempre la misma, es decir, que sea consistente. Y con esto aprenden: Que están en un ambiente seguro y estable Como no se tienen que preocupar por su seguridad, están abiertos a nuevos aprendizajes y viviendas. 4. NUTRICIÓN Y DESCANSO. Una buena alimentación y descanso son esenciales para que todas las conexiones creadas durante el día se consoliden y esos aprendizajes sean permanentes. Espero que con estas nociones hayas podido comprender este concepto que conecta tan bien lo que sucede a nivel celular y anatómico con la importancia de los cuidados básicos de nuestros hijos y con nuestra capacidad de seguir mejorando y aprendiendo como adultos.